En 1843
intervino en la guerra civil de la vecina Uruguay, creando el temor de un posible
expansionismo argentino. Gran Bretaña y Francia tomaron represalias imponiendo bloqueos a
Buenos Aires (1838-1840 y 1845-1850), pero Rosas perseveró en sus intenciones. En 1851,
Justo José de Urquiza, antiguo partidario de Rosas, encabezó una rebelión contra su
gobierno con el respaldo de Brasil y Uruguay. Derrocado en 1852, Rosas pasó el resto de
su vida en el exilio y murió en Swathling (Hampshire, Gran Bretaña).