En marzo de
1949, la Asamblea Constituyente convocada por Perón promulgó una nueva constitución que
permitía la reelección del presidente por un segundo mandato consecutivo. Aprovechando
la nueva ley fundamental, el Partido Justicialista (peronista) designó candidato a Perón
para los comicios de 1952. Como resultado, crecieron las críticas contra el régimen por
parte de los partidos y la prensa de oposición. La mayoría peronista en el Congreso
tomó represalias en septiembre de ese año, aprobando leyes que contemplaban el
encarcelamiento de personas que se mostraran 'irrespetuosas' con los dirigentes
gubernamentales. En los meses subsiguientes, varios opositores al régimen fueron
encarcelados. Poco después, el Congreso instituyó nuevas medidas de represalia, entre
ellas la supresión de la prensa opositora. La Prensa, el principal periódico
independiente, fue cerrado en marzo de 1951; al mes siguiente, el Congreso aprobó una ley
que expropiaba el periódico. Antes de las elecciones -que se celebraron en noviembre de
1951 en lugar de febrero de 1952, la fecha prevista- se impusieron severas restricciones a
los partidos de la oposición. Perón fue reelegido por una amplia mayoría, y sus
candidatos ganaron 135 de los 149 escaños de la Cámara de Diputados.